En Babahoyo los desechos se convierten en abono orgánico
Las cuarenta toneladas de basura que se generan diariamente en la capital de la provincia de Los Ríos, Babahoyo, son bien aprovechadas: se convierten en abono orgánico para alimentar la tierra de uso agrícola que quedó sin sus principales nutrientes a consecuencia de las inundaciones.
Son las propias amas de casa de la ciudadela El Mamey y los comerciantes de todos los mercados de la ciudad que empezaron a separar los desechos orgánicos como hojas de lechuga, de coliflor, nabo, cáscara de papa, papaya, naranja, zapallo, sandía, cebolla, rábano, pepino, plátano y choclo, que son entregados tres veces por semana a los vehículos recolectores para la elaboración del abono.
Con esto se busca además evitar la contaminación ambiental. En tanto que el resto de desechos como plásticos, latas, cartones y botellas de vidrio son llevados al relleno sanitario localizado en la vía a Montalvo.
A pocos metros, en un área de aproximadamente 2.000 metros cuadrados, queda la planta de reciclaje, la misma que fue creada por el Departamento de Agricultura del Municipio de Babahoyo, con apoyo de una empresa alemana, desde hace tres años.
Son 15 los trabajadores que reciben los desechos orgánicos en la planta, y que los clasifican para detectar cualquier tipo de material que vaya oculto.
Luego son triturados en una máquina para apresurar su descomposición, que se logra con la aplicación de una bacteria. Posteriormente viene la pulverización, que es el último paso y donde el material queda listo para su utilización.
El precio de cada saco de abono de 30 kilos es de dos dólares y se lo vende exclusivamente a los pequeños agricultores de la zona que necesiten entre 20, 30 y 50 sacos para mezclarlo con la tierra común y aplicarlo a las plantaciones de ciclos cortos y perennes.
Antonio Murillo, administrador de la planta de reciclaje, informó que el proceso tarda entre 12 y 14 semanas, hasta que está listo para la venta.
Mensualmente producen entre 400 y 500 sacos; “con esto se busca ayudar a la preservación del ambiente y prevenir el calentamiento global”.
Este nutriente también puede ser utilizado por las amas de casa que anhelan tener sus huertos de tomates, pimientos, pepinos, melones, rábano y plantas medicinales en las terrazas, balcones y patios de sus viviendas.
Carlos Montes, quien trabaja en una propiedad de Baba, dijo que con el producto mejora la calidad del suelo y hace que las raíces de las plantas penetren mejor y absorban los micros nutrientes de la tierra.
La planta. El lugar donde se recolectan los desechos de la basura está ubicado cerca del botadero, en la vía a Montalvo.
El técnico Jorge Pazmiño, quien forma parte del plan piloto del Municipio de Babahoyo, indicó que la función de este nutriente es alimentar el suelo, porque los agricultores siembran constantemente sus tierras, desgastándolas.
Además, el uso de productos orgánicos es poco común entre los campesinos, no así los de origen químico, que son dañinos.
“Hoy en día los suelos están estériles, pero recobran su vitalidad con los nutrientes como potasio, nitrógeno, NPK, fósforo y también una serie de micro elementos. Por ejemplo, en todas las áreas verdes que han sido regeneradas en la ciudad de Babahoyo, se ha utilizado este abono orgánico que es aplicado cada seis meses”, añadió Pazmiño.
En el mes de noviembre del 2007 la compañía alemana VCS, en Costa Rica, realizó el estudio técnico y certificó que este producto puede ser utilizado en todo tipo en cultivos, como cacao, café, arroz, maíz, banano y palma. Además de tener muchos nutrientes es rico en materia orgánica, explicó.
Actualmente la planta está lista para recibir a estudiantes y profesores de ciencias naturales, químicos y botánicos para que aprendan y vean los beneficios que se puede obtener de la basura. |